Nunca dices algo más.
No me molesta, de alguna forma me gusta, y de otra forma me acongoja.
En este momento da lo mismo cómo está el mundo, cómo estoy yo, para mí.
Suficiente nunca ha sido, y me quejaré las veces que me vengan.
¿Por qué debo hacerme tantas preguntas?
¿Por qué debe ser así?
Sí, a veces me canso, y a veces no tanto,
pero me gusta quedar así.
Y a la misma vez, lo detesto.
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