lunes, 17 de noviembre de 2014

Viejo escrito bailarín.

¿Rabia? ¿Crees que puede llegar a ser eso?
(Quita esos ojos húmedos, de los míos sonrientes)
¿Pena? La tuve.
(te creía más, hace un segundo)
Pena por tu persona, pena porque te gusta mentirte a ti mismo,
(¿O que te daba miedo el cambio?)
conozco el masoquismo como la palma de mi mano, por ello puedo reconocerlo.
(No, ¿y eso quién lo va a creer?, ¿quién lo va a creer?)
Si alguna vez tuviste el miedo de perder a alguien querido, plantéate primero cuál fue
(Que no entendías por estar bajo ese efecto)
su causa o causante.
(No, ¿y eso quién lo va a creer?, ¿quién lo va a creer?)
Hablemos del amor, sí, del asqueroso amor que se siente cuando quedas como idiota
(Que, que querías cubrir tu cara con rubor)
por haberte mentido o engañarte a ti mismo.
(No, ¿y eso quién lo va a creer?, ¿quién lo va a creer?)


Supongo que las cosas se te hacen más fáciles ahora,
(Que tu carne no conocía otra.. ajena..)
el de evitar e intentar olvidar que alguna vez existí.
(No, ¿y eso quién lo va a creer?, ¿quién lo va a creer?)
Supongo que la vida te ha recompensado con el físico cariño superficial que la mayoría de
(O que vivías encerrada en terciopelo)
los seres vivos desea, sí, ese aquel que lo llaman "carnal".
(No, ¿y eso quién lo va a creer?, ¿quién lo va a creer?)
Supongo que un perdón no cura toda la herida, pero la seca.
(Que te molestaba el contacto)
Supongo que supiste elegir entre la estupidez, lo vergonzoso y lo que los demás ven bonito.
(No, ¿y eso quién lo va a creer?, ¿quién lo va a creer?)

Dime, ¿qué se siente aguantar las ganas de hacer lo que realmente quieres hacer?,
(Que no soñabas en tus tiritones y en lo míos)
eso que se llama <impotencia>, también confundido por <cobardía>.
(No, ¿y eso quién lo va a creer?, ¿quién lo va a creer?)

De que fuiste aunque sea muy común el dicho, mi pilar, lo fuiste.
(Que no soñabas en tus tiritones y en los míos)
Pero no supiste aguantar.
(No, ¿y eso quién lo va a creer?, ¿quién lo va a creer?)
No supiste cuidar lo que alguna vez fue un tesoro para ambos, mucho más que amor, mucho más que
(Si de sudor y ternura... de sudor y ternura...)
amistad.
(te vestí hasta lo más desnudo... cubrí hasta lo más desnudo...)
¿Nunca te diste cuenta que no fuimos comunes?
(Si es sudor y ternura... de sudor y ternura...)
O quizá la rara siempre fui yo, la estúpida ingenua yo.
(te vestí hasta lo más desnudo... cubrí hasta lo más desnudo...)


Cuántas veces te dediqué mi tiempo y cariño, mi lápiz y papel.
Te enseñé mis canciones más hermosas, más volátiles,
¿qué las hiciste? ¿ya las bloqueaste también?
Una vez más como casi todos los días estuviste en mi mente de nuevo.
Ruego para que nunca más a partir de este escrito arrugado, con lapicera roja y último punto final,
(De sangre y ternura...)
pensarte.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Chocolate de Navidad

En el lugar, hogar que siempre amó,
preparaba el chocolate, el humeante calor, lo cálido que llenaba las piezas.
Era la mejor en ello, y todos lo sabían, hasta su perro lo sabía. 

Y es que en aquella zona donde era difícil caminar bien debido a la tormenta de nieve, siempre la esperaban en cada víspera de Navidad. Esperaban sus vestidos bordados por ella, rojos, azules y violetas. (Colores profundos que representaban su amor, la pasión por la cocina y por el cariño familiar). Llegaba en el coche, se abría la puerta y abrazos, muchos abrazos y lágrimas de emoción, de alivio. Guardaban sus caballos cansados y la invitaban a entrar.

Si no fuera porque ya es adulta e independiente, estaría aún viviendo en el pequeño pueblo... También con el eterno cariño de sus sobrinos, hermanos y padres. 

En su corazón siempre permanecería su familia, donde quiera que estuviera, pero más que algún familiar, su perro. Era su secreto, porque Capu, el peludo perro pequeño de múltiples colores cafés, negros y blancos, era el amigo animal que todos quisieron alguna vez tener, aquel perro que en su hocico logras ver la sonrisa de oreja a oreja especial y única para ti, el que aunque te hayas enojado con él, te sigue recibiendo con ella, el que corre y salta e intenta darte alguna especie de abrazo, el afecto puro de un animal que es mucho más humano que nosotros, el que te cuida hasta de tu sombra, el que te moja toda tu cara con langüetazos llenos de afecto y amor y siempre acabas asqueando por su olor a animal puro. En fin, la mascota que nunca olvidarías y mucho más aún cuando fue el que te salvó la vida durante el incendio de aquel 27 de Diciembre del 1892, cuando la visita se convirtió en tragedia. 

Días después de la navidad y la hermosa cena en reunión familiar, todos satisfechos de un gran día se dirigieron a sus habitaciones. Albert luego de darse vueltas en la cama buscando conciliar el sueño, decide levantarse con su frazada bordada por ella y prepararse un poco de leche caliente, se dirige a la pequeña cocina, vierte un poco de leche en el tazón de aluminio y lo pone al fuego, Capu con sus ojos brillosos lo ve desde la alfombra que adorna la pequeña cocina, se lanza sobre él con la espera de recibir también el cariño que da y es cuando caen junto con la frazada alcanzando el fuego, es lo que da inicio a la desesperación y miedo de Albert; se quita en apuros la frazada al verla que estaba siendo abrazada por el fuego, cae al suelo y Albert al percatarse que ya no hay nada que hacer, que el fuego adora la madera, el material del cual la casa estaba creada para brindar el calor a sus habitantes, y ver que el fuego cada segundo cobraba más vida y altitud, corre a dar aviso entre gritos que salieran todos de casa, en la última pieza estaba ella, quien tuvo la desgracia de ser la última en salir, ya que luego de que todos despertaran y se dieran cuenta de que el siniestro estaba tomando más espacios y cubriendo entradas a las demás piezas, sólo pudieron gritarle que corriera y saliera lo más rápido posible de su habitación. Capu intenta también escapar de la tragedia que estaba ocurriendo, se asusta al ver a todos espantados y escuchándolos gritar horriblemente, pero logra también oír al sollozo que provenía de la última pieza, y cuando un perro quiere lograr su objetivo, todos saben que el buscar la manera de hacerlo no los cansa hasta lograrlo o atraparlo.

Capu corre y salta las llamas hasta llegar a la pieza de su dueña, desvanecida al lado de su escritorio, intenta moverla, despertarla, que se diera cuenta de lo que estaba ocurriendo para que lograra escapar, pero luego de tantos intentos fallidos, la toma de su pijama violeta con su hocico arrastrándola, logrando esquivar el fuego y las ascuas, esto hasta que ve a Albert, quien horrorizado y asustado la toma en sus brazos y corre hacia afuera, junto con los demás ayudándola a respirar. Capu al intentar seguir a Albert, retrocede cuando ve las llamas tapar las puertas, sus orejas mirando hacia atrás, su cola peluda y blanca ocultada entre sus patas traseras, sus ojos brillantes reflejando el rojo y amarillo del siniestro y su hocico emitiendo el sonido de miedo, desesperación y llanto.

Albert al darse cuenta que Capu no venía tras él cuando a ella la dejó en los brazos de su tía Sam, corrió hacia dentro fallando en el intento de entrar, ya que era imposible, el fuego tapó y devoró la mayoría de la pequeña casa, nisiquiera el frío congelante logró calmar al fuerte rojo, y esto fue lo que logró vencer el coraje y la esperanza de encontrar al pequeño héroe vivo con su siempre jadeante sonrisa. 

"Dios elige siempre a los más puros y fieles de corazón, aquellos que no merecen vivir en nuestro mundo de pruebas, para tenerlos en el suyo libre de mal y peligro. Libres de sufrimiento." - Tía Sam

sábado, 23 de noviembre de 2013

Javier

Como el placer de la perdición al escuchar cantar un piano,
como el viento y el baile de las hojas caídas rozando el cabello en el frío,
como las nubes acariciando las montañas, un mar de agua blanca que baja en ellas,
como el ácido sabor en el paladar al probar un pie de limón, la dulce blanca espuma que suaviza los labios,
el reír de los niños pequeños, la inocencia que juega con los pájaros, el cantar de ellos y sus colores,
el volar de una mariposa novata, dirigiéndose a los lugares donde las flores mandan y el verde abunda.

Y el fuerte querer, y que arde
y que duela, y que alegra
y que encanta, que motiva
que levanta, y renace cada día.

Así encantas y fascinas el desierto,
llenándolo de tierno pasto y flores amarillas
cultivando algo tan profundo nunca jamás visto
¿De qué manera lo planeas todo?
Tu capacidad y manía de enverdecer todo lo gris y herido.
De hacer costumbre verte y leerte, y escucharte,
¡y querer más quererte!

Las hojas del otoño siempre querrán volar como esos aviones, pero algo metálico, tan material, no se asemeja a ellas en lo absoluto. Son mejores, porque son verdes, porque son cafés, porque son vida.¿Qué mejor destino que morir haciendo lo que siempre quisiste?
Y si he de ser yo, la que quiere volar esta vez, estoy segura que no moriré. 

viernes, 15 de noviembre de 2013

A "little" lost

¿Te sientes sola?
Tanto tiempo sin verte por aquí
¿Siguen bien tus alas?
Parecía que ya no volverías
¿Por qué estás tan mojada?
Te mojaste con esta lluvia
Lluvia que corta, pero no sangra
¿Perdida?
Lo pareces
Déjame ver esas manos
¿Por qué las tienes amarradas?
¿Qué te han hecho?
¿Cómo supiste volver?
Supondré que sigues perdida
(como siempre)
Has oído xilófonos, pianos, y muchas constelaciones.

No perdiste el amor que llevas, ése aquel de aventuras
Pero, aún me pregunto;
¿Por qué estás tan mojada?
¿Acaso olvidaste que eso te dificulta el poder volar?
¡Mírate esas alas!
Alas verde limón y turquesa de día
Azules y musgo mojadas de noche
Ajá, siempre te ha gustado la lluvia
No importa qué, ¿verdad?
¿Por qué temes, querida?
¿Las flores no han estado a tu favor?
El néctar ya no está tan abundante como aquellos tiempos.

Pero tus ojos mantienen el infinito brillo
Por ellos logré recordarte y por supuesto, reconocerte.
Entra, este bosque está lleno de aventuras
Aventuras demasiado peligrosas para ti.

¿Pero qué?
¿No tienes límites, verdad, querida?
Déjame al menos, secar tus alas
Tengo el néctar suficiente para tu próximo viaje.

¿Prometes que aquel brillo de tus ojos seguirá?
Vuela, ilusionada y porfiada mariposa
La lluvia caerá a tu favor, al amor de tus viajes
Mantén en alto tus virtudes, y no escondas tus defectos
Recuerda que sólo dependes de tus alas.

sábado, 13 de julio de 2013

"¿Qué tipo de libro eres?"

Creo que en los libros aparte de encontrar mundos, encontramos la magia, pocos, es decir, quienes realmente nos gusta leer, entendemos y podemos sacar alguna enseñanza, alimentarnos de la comida literaria, los libros pareciese que crearan algún tipo de conexión, una especie de hilo que te enlaza a él para que no los dejes hasta que se termine el carrete, hasta que los acabes de leer.

Creo saber describir cada tipo de libro;

- Libro Nuevo: El tan deseado libro que tiene ese olor virgen que lo caracteriza, ése aquel que en su tapa lisa te bailan los dedos, que cada hoja está limpia, más llena de novedades, leyendas o mitos que nunca en tu vida conocías o imaginabas. La gran mayoría de estos libros son los de estudio, aprendes algo nuevo, de cada libro nuevo. Se debe tratar con merecida delicadeza, para cuidarlo y mantenerlo siempre nuevo, radiante y tuyo.

- Libro Delgado: Podría tener las más hermosas y exquisitas historias, cortas pero no por eso, menos interesantes, de buena calidad, satisfacen. La mayoría de estos libros los conocemos bastante ya que traen el famoso contenido infantil que nos hacía dormir, por esta razón sigo creyendo que podrían nacer más de éstos tipos de libros que nos sigan marcando con cuentos maravillosos y por qué no también, marcando a las nuevas generaciones.

- Libro Ancho: Temidos por los estudiantes, amados por los verdaderos lectores. Es que con este tipo de libros, no te aburres nunca, algunos se dividen en partes, sagas, gran cantidad de películas, grandes películas son basadas en este tipo de libros. Si quieres que el tiempo se pase volando, y quieres echar a volar tu imaginación también, pues éste tipo de libro te conviene bastante. Y más, si te gustan las aventuras, o lo profundo y detallista.

- Libro Viejo: Los encuentras generalmente en la librería de tus abuelos. Un libro viejo, te lleva al pasado, a las historias pasadas, o bien, a cuentos y mitos pasados. Son bastante interesantes por ídem, se concentran sumamente en los lectores curiosos, que quieren saber más, aquellos que ante sus por qués reciben solamente un "porque sí". Já. Recomendaría que para mantener la magia de estos libros, es necesario mantener sus pobres heridas hojas en el mejor estado posible. Que se vean roñosas, pero legibles.

- Libro Desteñido: Ése aquel, que en su tapa encuentras heridas, maltratado, o bien, descuidado. Con título ilegible, a simple vista tal vez no te llamen la atención. Como todos los libros en común, tiene interesantes, diferentes historias. Solamente los enamorados de la curiosidad tendrían intención de leerlo completo. Es arriesgado, dicen, leer algo sin título, algo que desconoces y desconfías, pero si te arriesgas, podrías encontrar el tesoro que éstos aguardan, y lograrías aprender que también merecen ser cuidados, aún con la tapa rota.

Hasta ahora, no se me ocurre ninguno más, pero guardo la esperanza de que se sumarán más a la lista.
Nada es imposible, y el futuro es incierto, pero maravillosamente misterioso.

sábado, 6 de julio de 2013

Desarma y arma, y vuelve a quemar enfriándome de nuevo.

¿Y qué hay en el otro lado?

¿Cómo describirlo sin que se vea depresivo?

Que las pocas veces caigo en el mismo agujero que pareciese no tener límite, pero tiene. Que las olas de sentimiento se enfríen y me congelen a mí misma, llegando a querer descargarme de algo que tal vez no existe, que el vacío me congele por completo. Necesito tanto hablar con alguien pero mi orgullo me gana en la carrera hacia mi felicidad, que me tapa, me refriega en la cara la certera y verdadera realidad que sé que vivo. Mis miedos me consuman por dentro, me tiren de los pies fuera de tierra y me presionen contra el cemento, que sienta y asuma de una vez por todas que estoy vacía, que no siento nada más que hielo, el mismo y tan reconocido hielo que llega para quedarse en mi corazón por tanto rato, que tal vez el masoquismo lo merezco para abrir los ojos ojalá de una vez por todas y no los vuelva a cerrar creyendo tanto mundo perfecto, que mi sonrisa sea realmente valiente para callar mi cobardía que se sume en mis pensamientos.
Estoy tan aburrida, sé muy bien de qué, pero no puedo hacer nada, no quiero hacer nada, de alguna forma, siempre encuentro las mentirosas razones para quedarme y seguir sintiendo este hielo disfrazado de fuego instantáneo, reponedor, y tan certeramente frío que llega a dañar y me hace caer en el mismo ciclo de éstas pocas pero fuertes veces.

Mierda, me gusta tanto el aire que me llena pero me vacía y quema mis mejillas y alma.

domingo, 30 de junio de 2013

Revivir en Alto Vuelo

Muy querido Diario;
Después de haber casi muerto la noche de ayer, de casi protagonizar un choque con el Héctor, el Fox y el Carrizo en el auto de mi viejo, luego de habernos hecho mierda tomando y fumándonos unos joints, desperté con un dolor terrible de cabeza, de cerebro. Pero al menos desperté. ¿Y qué mejor manera de despertar con los gritos y todo el barullo de mi vieja?. Eran como las 2:30 de la tarde y mi vieja casi botando la puerta a golpes me gritaba;
-¡Iván, por favor ten la dignidad de levantarte! ¡Tenemos que salir en una hora! ¡Levántate al tiro!.
A través del único agujero pequeño que acomodé con mi cubrecama azul, donde entraba la luz celeste de las paredes iluminadas por los altos ventanales que daban al jardín de mi casa, pensaba y deseaba que todo solo fuera una pesadilla, que mi hermana estaba viva y no muerta hace 6 años, que todos los violadores enfermos parásitos y lacras mentales ya no existían, que los había masacrado yo mismo con mis manos deseosas de justicia. Pero no, el mundo sigue igual de mierda y probablemente no cambie nunca y el hueón que violó y asesinó a mi linda hermana Abby hace 6 años sólo cumple su "generosa" sentencia de 20 años. El mundo está infectado y sinceramente, ojalá pronto termine y acabe con nuestra infelicidad y el sistema de mierda que nos tiene a todos con una falsa libertad. Ojalá.
Luego de vestirme y ponerme mis Converse verdes, fui al baño y vi en el espejo a un pendejo "pituco" y "buenmozo" como dice mi vieja, como siempre ella tan mamá, jamás diría que soy un hueón feo pecoso, que mis azules son pura copia y trabajos pagados, porque puta, dinero me sobra, pero yo sin plata, soy un pendejo más, vacío, carente de valores y virtudes. Hay que ser realista, mis viejos podrán nadar en plata pero de que valgan algo interiormente, nunca, o tal vez cuando las vacas bailen twist con los cerdos voladores, ahí podría ser.
Mi vieja me sacó casi volando del baño y apurándome mientras me comía un pan con huevos a la copa.
-Iván, ¿Podrías hacerme el favor de apurarte? Tu papá está nervioso por la hora, debemos estar a más tardar a las un cuarto para las cuatro allí, sabes cuánto le encantan las obras teatrales y jamás nunca se ha perdido una desde lo que pasó con tu hermana. - Hubo el momento en que después de nombrarla, sus ojos se concentraron en su vaso de Vital sin gas, sin despegar, ni siquiera pestañear, estaba claro que andaba lejos del presente y perdida en el pasado.- Tanto que amaba el ballet, tan hermosa y dulce que era nuestra adorada Abby.. - añadió con sus cristalinos ojos grises.
Mientras ibamos en el auto, que por cierto, rogué como cura para que no haya quedado ninguna mancha sospechosa de alcohol o que el olor de la yerba haya quedado impregnada en los asientos, miré el cielo despejado de las calles de La Serena, no había ni una sola nube, el Sol gobernaba en su admirable amarillo resplandor, no podía sostener la vista en el cielo ante semejante luz. Noté el Sol más grande que antes. No había tanto tráfico tampoco. En una esquina, alcancé a ver cuando el auto se paró por luz roja, un pájaro muerto, un "tío Gustín", tenía todo su abdomen destrozado, y sus alas abiertas, a pesar de ello, se veía insignificante a simple vista, me cuestioné varias veces el cómo habrá muerto.
Al entrar al teatro Centenario, me llegó extrañamente el mismo olor de perfume que usaba la Abby, llegó con una combinación de emociones, pena, rabia, nostalgia... Mis viejos no lo sintieron, también al entrar tenía la estúpida certeza de que iba a ver a la Abby bailar en su función, como la última vez que hizo.
Después de que mis viejos compraran las entradas, entramos y nos sentamos en una de las filas medias, encontré que no había mejor lugar para ver bien la obra y como corresponde. Saqué de mis bolsillos un Bon o Bon de chocolate blanco y me dispuse a comerlo mientras comenzaba la función.
Admitiré que al principio la obra apestaba, como la mayoría de las obras teatrales, no entendía ni mierda cuál era el tema, al mirar a mi papá vi cómo se deleitaban sus ojos y emocionaban cada vez que apagaban y volvían a encender las luces representando cada parte. Por otro lado, mi madre sólo miraba, sin expresión en sus ojos, tal cual fuera sólo una propaganda o comercial de televisión.
Me estaba casi quedando dormido cuando de repente, apagaron las luces por un lapso de no más de un minuto, algo bastante raro ya que no demoraban más de 15 segundos en volver a prenderlas. Creí que había llegado a su final hasta que las volvieron a prender, una luz tenue iluminaba el escenario, donde se hayaba una mujer de fina silueta, con un vestido azul de seda que dejaba traslucir sus diminutos pechos, su pelo cobrizo tomado y aún así unos rebeldes pequeños y finos mechones acariciaban su frente y mejillas, su cara pálida como sus zapatillas de ballet, parecía ser de porcelana, combinaba con sus rojizas pecas que adornaban el contorno de sus azules marinos ojos tristes, ojos caídos. Dulce en posición esperaba a que comenzara su canción, dos o tres segundos más tarde, comenzaba su cuerpo a expresar la danza más hermosa y reconocida por los ojos de mis padres, ellos veían cada fin de semana el video de mi hermana bailando en su última función, ¿Cómo no iban a reconocer "Summer 78", los giros y mismos pasos que hacía mi hermana en aquel video? Era imposible.
La mujer cual pluma celeste en el viento bailaba, flotaba, parecía volar, sus piernas no tenían límite, no creí que pararía jamás, giraba tan sutilmente como caía en sus pies cada vez que protagonizaba un brinco, podría haberla tomado con una mano y habría estado seguro que no se me caería. Mi viejo estaba en un mar de lágrimas llenas de nostalgia, emoción, mi madre peor, tapaba su rostro pero dejaba ver sus ojos entre sus dedos, atónita ante el espectáculo. Y yo... Yo no sabía si seguir viendo o era mejor salir de allí.
La mujer, la pluma, seguía danzando, su cuerpo lograba combinar con el son de la música generando una sensación sublime, era espectacular todo, admitiré que cada lágrima que derramé no era de rabia o pena, de alguna forma supe que mi hermana estaba bien, en paz, y la obra sólo ayudaba a afirmarlo.
Al apagar las luces, supimos que había terminado todo. Mi madre necesitó de unos minutos antes de pararse y acompañarnos a la salida.
En la puerta nos esperaba y miraba de lejos una niña que se parecía exageradamente a la Abby, vestida casi igual que la mujer de la obra, nos miró a los tres y nos entregó a cada uno un clavel fucsia agradeciendo nuestra presencia, quedamos bien perplejos, pero suponemos que era otra de las bailarinas pertenecientes al teatro. Fue un día bastante raro, pero no por eso menos interesante. Sigo sintiendo el mismo aroma cada vez que paso cerca de las puertas del teatro. Tengo claro que mi hermana mayor y siempre hermosa, Abigail, dejó admirables enseñanzas en este apestoso mundo, a pesar de partir aún joven. Espero hacer lo mismo antes que me venga la hora. Uno nunca sabe, al final.